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La IA. Cosas tanto buenas como malas

 Ernesto Fernández Polcuch, director de la Oficina Regional de la UNESCO de Montevideo, Uruguay, nos cuenta su opinión acerca de como la inteligencia artificial afecta a lo que son los Derechos Humanos alrededor de todo el mundo.

Inteligencia Artificial (IA)

Estoy segura de casi todos, por no decir todos y cada uno de nosotros, hemos utilizado alguna vez en nuestra vida eso que se conoce como “Inteligencia Artificial” o “IA”, esa herramienta tan útil que te puede contestar a casi todas las preguntas que le hagas, y que muchas veces, de lo preciso que es, da hasta miedo. Algunos ejemplos de ello son Chat GPT o Bard, y aunque nos puedan llegar a aportar
cosas muy buenas a la sociedad como la rebaja del tiempo de espera del transporte público, la posibilidad de recibir atención médica a personas que tienen la civilización muy lejos, o establecer una serie de estrategias que nos permitan adaptarnos mejor al cambio climático, también puede llegar a traer verdaderas catástrofes, como es el caso de la desigualdad y la discriminación, y así lo asegura Ernesto Fernández Polcuch, director de la Oficina Regional de la UNESCO en Montevideo, Uruguay.

Él, en este artículo cuenta como hay evidencias de que, si la Inteligencia Artificial no es controlada y regulada por el ser humano, puede llegar a producir una gran discriminación hacia los menos desfavorecidos, como, por ejemplo, catalogar a personas como más propensas a ser delincuentes solo por tener descendencia afroamericana o latina, o amenazar a la democracia desacreditando sus procesos electorales y la credibilidad de sus instituciones alegando acciones tal como la desinformación. Asegura que necesitamos un marco ético a el cual ajustarnos y que frene situaciones como las que acabo de mencionar anteriormente.

Logo UNESCO

A lo largo de los años, expone, se han tomado diversas medidas para conseguir ese marco ético que acabo de nombrar. En 2021 se aprobó en la UNESCO un documento llamado “Recomendación sobre la Ética de la inteligencia artificial” que establece una regulación global para la IA basado en los principios éticos con el fin de poder aplicarlo en los diferentes ámbitos. También se ha creado “la Red de Mujeres por una IA Ética”, formado por mujeres líderes en el campo de las políticas de género innovadoras. De aquí a un futuro se lanzará el “Banco de Desarrollo de América Latina” para implementar la recomendación de la IA en paises de la América Latina y el Caribe, lugares donde también la UNESCO ha puesto en marcha programas de capacitación y formación en IA, formación la cual se expande por la prensa también. Y, por último, todos estos objetivos de conseguir una regulación en las inteligencias artificiales, se ha establecido como uno de los puntos donde centrar los esfuerzos de la conocida “Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”.

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